Noviembre 30, 2007
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Estudios muestran que en Puerto Rico el 26% de los niños son obesos, y esto supera por mucho al porcentaje de obecidad infantil en Estados Unidos, el cual, es de un 18%.
El secretario asistente de salud de Puerto Rico Waldert Rivera Sáez advirtió:”Si no hacemos algo ahora, ésta será la primera generación que morirá antes que sus padres”.
A propósito de esto, Puerto Rico ha reaccionado estimulando a los isleños a buscar estilos de vida más activos con el programa “Puerto Rico in Shape” lanzado el año pasado para contratar instructores de gimnasia y nutricionistas en cada ciudad y pueblo.
Muchas de las condiciones a las que se atribuye la obesidad en los niños estadounidenses también afectan a Puerto Rico: las familias que trabajan más y que comen menos en la casa, la popularidad de los videojuegos, y en algunos vecindarios el temor a la violencia y el delito que mantiene a los niños dentro de las casas. Y en Puerto Rico, persiste una cultura que celebra a los niños regordetes como un indicio de buena salud.
Muchos países se proponen restablecer las clases de educación física a medida que la región toma conciencia del problema, dijo Jacoby. Chile, que corre parejo con Puerto Rico y México con las mayores tasas de obesidad infantil en la región, ha eliminado muchos alimentos grasos de los comedores escolares. En Brasil, Río de Janeiro ha eliminado las gaseosas de las máquinas expendedoras en las escuelas.